El objetivo es iniciar a los niños en la práctica de sanar, aprendiendo las posiciones de las manos para hacerse Reiki a ellos mismos y a los demás.
Reiki ayudará al niño a mantenerse calmado, con paz y armonía, aumentando su autoestima y seguridad, les encanta cuando descubren que pueden darle Reiki a su mascota, plantas, etc…, se equilibran, se centran más en los estudios y se activa su memoria.
En situaciones familiares como una separación, los celos posibles con la llegada de un nuevo hermano, problemas en el colegio, hiperactividad, falta de concentración etc..,, tanto la terapia Reiki como la iniciación les favorece, puesto que controlan sus emociones mejor.

 

La edad aconsejable de iniciación en un niño, sería a partir de los 6 años, es preferible que algún familiar ya esté iniciado, así podrá ayudarle y animarle.